La temperatura ideal de la calefacción para ahorrar sin pasar frío suele estar entre 19 y 21 ºC durante el día y entre 15 y 17 ºC por la noche. Con esos rangos, la mayoría de hogares consiguen confort y consumo razonable. Además, cada grado que subes por encima de esa franja puede disparar el gasto. La clave está en ajustar horarios, evitar cambios bruscos y calentar solo las estancias que usas. Aquí tienes una guía práctica, clara y aplicable.
Información importante resumida para alcanzar el confort térmico sin gastar de más
Temperatura ideal de la calefacción de día: 19–21 ºC.
Por la noche: 15–17 ºC (o modo eco si tienes buena manta).
Casa vacía: 14–16 ºC como mantenimiento.
Cada grado extra cuesta dinero. Y no aporta tanto confort.
Programa horarios reales. No lo dejes “a ojo”.
Si tu casa no llega a temperatura, revisa radiadores y caldera.
Temperatura ideal de la calefacción por franjas horarias
Temperatura ideal de la calefacción de día
En la mayoría de hogares, el punto dulce está entre 19 y 21 ºC. Si estás sentado muchas horas, puedes notar frío a 19 ºC. Antes de subir a 22–23 ºC, prueba esto:
Zapatillas y calcetines térmicos.
Manta ligera en sofá.
Cerrar persianas al atardecer.
Es más barato abrigarse que calentar aire extra.
Temperatura ideal de la calefacción por la noche
Dormimos con edredón. Por tanto, el cuerpo necesita menos calor ambiental. Por eso, 15–17 ºC suele ser suficiente.
¿Y si tu casa es muy fría? Entonces no la apagues del todo. Mantén un modo eco estable.
Temperatura ideal de la calefacción con la casa vacía
Si te vas varias horas, evita “picos” al volver. Un mantenimiento de 14–16 ºC suele funcionar bien.
Si tu vivienda retiene el calor, puedes bajar más. En cambio, si está mal aislada, te conviene mantener un mínimo.
Por qué cada grado cuenta en tu factura
Aquí hay un error muy común: “subo a 23 ºC y ya luego bajo”. Esa subida suele aumentar el consumo y no mejora tanto el confort.
Cuánto puedes ahorrar bajando 1 ºC
Bajar de 21 ºC a 20 ºC se nota poco en sensación. Pero se nota en la factura a final de mes.
Como regla práctica: cada grado menos reduce el gasto entre un 8 y un 10%. Y cada grado de más lo aumenta.
Diferencia razonable con el exterior
Cuando fuera hace mucho frío, apetece subir mucho el termostato. Pero si fuerzas un salto enorme, el sistema trabaja más horas.
Es mejor estabilidad y buenos hábitos, no “calorazo”.
Temperatura ideal de la calefacción según estancia
La temperatura ideal de la calefacción no es la misma en todas las habitaciones. No haces lo mismo en el salón que en un pasillo.
Tabla rápida de temperaturas recomendadas
Estancia / Situación
Temperatura orientativa
Consejo práctico
Salón y comedor (uso normal)
20–21 ºC
Mejor estable que picos.
Despacho (sentado)
20–22 ºC
Añade manta antes de subir.
Cocina
18–19 ºC
Ya hay fuentes de calor.
Dormitorio (día, casi sin uso)
17–18 ºC
Mantén bajo si no lo usas.
Dormitorio (noche)
15–17 ºC
Edredón y modo eco.
Baño
18 ºC (20 ºC al ducharte)
Sube solo en el uso.
Pasillos / trasteros
16–17 ºC
No hace falta más.
Casa vacía (mantenimiento)
14–16 ºC
Evita remontadas bruscas.
Pasos para ajustar la temperatura ideal de la calefacción y ahorrar
Paso 1: Ajusta consigna y horarios reales
Piensa en tu rutina real. No en la ideal. Para ello, define tres tramos simples:
Mañana: cuando te levantas.
Tarde: cuando vuelves.
Noche: al dormir.
La temperatura ideal de la calefacción se consigue con horarios, no con intuición.
Paso 2: Evita “arranques a tope” y saltos grandes
Subir 3–4 grados de golpe suele ser mala idea porque consumes más y fuerzas el equipo, afectando a la vida útil de tu caldera. Es mejor subir 1 grado y esperar 30–40 minutos.
Si tienes termostato programable, úsalo. Si es inteligente, activa el modo eco nocturno.
Paso 3: Aislamiento rápido sin obras
Aquí es donde se gana dinero de verdad:
Burletes en puertas y ventanas.
Cortinas gruesas por la tarde.
Cerrar persianas cuando cae el sol.
No tapar radiadores con muebles.
Con menos fugas, la calefacción trabaja menos.
Paso 4: Revisa radiadores, purga y válvulas
Si un radiador calienta poco por arriba, puede tener aire. Purga con cuidado y revisa presión de la caldera.
Las válvulas termostáticas ayudan mucho. Permiten ajustar cada estancia sin “castigar” el salón.
Paso 5: Cuándo llamar a un servicio técnico especializado
Ahí ya no es un tema de consigna. Es de instalación o equipo.
Ajustes según tu sistema de calefacción
Caldera y radiadores
La temperatura ambiente manda, pero el agua también. De este modo, si el agua va demasiado baja, no calientas. Si va demasiado alta, en cambio, gastas más y puedes perder eficiencia.
Como referencia, muchos sistemas con radiadores trabajan bien con agua en torno a 60–65 ºC. Si no sabes ajustarlo, mejor que lo revise un técnico.
Suelo radiante
El suelo radiante necesita agua más templada. Suele moverse en rangos inferiores a radiadores. Es un sistema lento pero muy estable.
Aquí, la temperatura ideal de la calefacción se logra con constancia. Evita apagar y encender cada pocas horas.
Bomba de calor y aerotermia
La bomba de calor rinde mejor con consignas moderadas. Cuanto más “pides”, más baja su eficiencia.
Si tienes aerotermia, prioriza 19–21 ºC estables. Y, ademas, revisa la curva climática si tu equipo la tiene.
Checklist: Ajusta la temperatura ideal de la calefacción en 5 minutos
Día: 20 ºC
Noche: 16 ºC
Casa vacía: 15 ºC
Programa horarios reales
Purga radiadores si calientan mal
Errores comunes que te hacen gastar más
Poner 23–24 ºC “por comodidad” y luego bajar.
Calentar habitaciones vacías todo el día.
Apagar completamente por la noche en casas mal aisladas.
Subir el termostato cuando el problema es aire en radiadores.
Tapar radiadores con sofás o cortinas largas.
Preguntas frecuentes sobre temperatura ideal de la calefacción
¿Cuál es la temperatura ideal de la calefacción para dormir?
Lo habitual es 15–17 ºC. Duermes con edredón y no necesitas 20 ºC. Si tu casa se enfría mucho, usa modo eco nocturno para mantener un mínimo.
¿Es mejor dejar la calefacción fija o encenderla a ratos?
Depende del aislamiento. En casas bien aisladas funciona bien mantener un rango moderado. En casas frías, los “arranques a tope” pueden salir caros. Busca estabilidad.
¿La temperatura ideal de la calefacción cambia con niños o mayores?
Sí. Bebés y personas mayores suelen necesitar algo más de temperatura. Ajusta el dormitorio a un rango más alto si hace falta. Evita excesos por salud y sequedad.
¿A cuántos grados pongo la calefacción si teletrabajo?
Empieza por 20–21 ºC. Si estás muy quieto, prueba 21–22 ºC. Antes, mejora ropa y calor local (manta, alfombra, zapatillas).
¿Por qué mi casa no llega a la temperatura ideal de la calefacción?
Suele ser por aislamiento, radiadores descompensados o caldera mal ajustada. También por potencia insuficiente. Si no llegas a 19–21 ºC con normalidad, conviene revisión.
¿Bajar 1 ºC se nota de verdad?
En confort, poco. En consumo, sí. Es uno de los ajustes más rentables. Combínalo con programación y aislamiento para notar el ahorro.
Temperatura ideal de la calefacción: qué deberías recordar
Quédate con esto: 19–21 ºC de día y 15–17 ºC de noche funciona en la mayoría de casas. La temperatura ideal de la calefacción no depende solo del termostato. Depende de horarios, aislamiento y buen estado del sistema. Si tu vivienda no mantiene temperatura o la caldera trabaja de forma extraña, lo más inteligente es una revisión por un servicio técnico especializado.
Elegir entre gas natural o butano para la caldera no va solo de precio por kWh o por bombona. Importan el tipo de vivienda, el uso que haces de la calefacción y agua caliente y los costes fijos que asumes al año. En muchas casas con calefacción todo el invierno compensa el gas natural; en consumos bajos o segundas residencias, el butano sigue teniendo sentido. Aquí lo bajamos a números y casos reales para que lo tengas claro.
Información destacada sobre la comparativa entra gas natural o butano para la caldera de un vistazo breve
Gas natural o butano no es una cuestión universal: depende de tu consumo real.
Gas natural compensa cuando usas la caldera muchas horas para calefacción y ACS.
Butano tiene sentido en consumos bajos, solo agua caliente o viviendas poco usadas.
El gas natural tiene costes fijos mensuales; con butano pagas por bombona consumida.
Gas natural o butano: factores clave antes de elegir
Tipo de vivienda y acceso a la red
Lo primero es ver dónde estás:
Piso en ciudad con acometida de gas natural disponible.
Chalet o casa en zona donde solo hay bombonas o depósitos.
Vivienda habitual, segunda residencia o piso de alquiler.
Si no tienes red de gas natural en la calle, la decisión gas natural o butano se simplifica: o sigues con bombonas o te planteas otros sistemas (eléctrico, gasóleo, aerotermia…).
Para qué usas gas natural o butano en la caldera
Para comparar con rigor entre gas natURal o butano para tu hogar, es importante tener en cuenta el uso que le vas a dar:
Solo agua caliente sanitaria todo el año.
Calefacción + ACS con radiadores o suelo radiante.
Uso puntual de cocina de gas o estufas.
En un piso con calefacción de gas varios meses al año, el gas natural suele salir más cómodo y estable. Para una casa donde solo calientas agua de vez en cuando, el butano puede seguir ganando.
Consumo anual y hábitos de uso
Aquí entra el “perfil de familia”:
Personas que viven en casa todo el año.
Horas de calefacción al día en invierno.
Número de duchas y baños diarios.
Cuanto más usas la caldera, más probable es que la balanza gas natural o butano se incline hacia el gas natural, incluso con sus costes fijos.
Comodidad, seguridad y mantenimiento
Con gas natural:
Suministro continuo, sin cambiar bombonas.
Revisiones periódicas de la instalación y la caldera reguladas por normativa.
Con butano:
Necesitas espacio para almacenar bombonas con seguridad.
Pasar de gas natural a butano también exige revisar inyectores, regulación de la caldera y posible cambio de aparato. El coste de esa transición influye en si compensa o no.
Paso 4: Pon en la balanza comodidad y flexibilidad
Con gas natural:
Olvidas el tema bombonas, llamadas y repartidores.
Pagas un fijo aunque no uses el gas un tiempo.
Con butano:
Solo pagas cuando consumes.
Si estás poco tiempo en casa, puede resultar ideal.
La decisión gas natural o butano cambia mucho si es tu vivienda habitual o una casa de fin de semana.
Paso 5: Valora el cambio con un técnico
Antes de lanzarte:
Consulta si tu caldera puede trabajar con gas natural o butano adaptándola.
Pregunta por rendimiento, seguridad y normativa.
Pide un presupuesto realista de la adaptación o cambio de caldera.
Un servicio técnico especializado puede revisar tu instalación actual y plantear el escenario completo, no solo el precio de la energía.
Errores frecuentes al elegir gas natural o butano
Instalar gas natural solo para poca agua caliente
Dar de alta gas natural para una casa donde:
Solo hay una persona.
No se usa calefacción de gas.
suele salir caro. El fijo pesa mucho y quizá un buen termo o mantener butano resulte más razonable.
Seguir con butano cuando el consumo es muy alto
Si en invierno gastas:
Varias bombonas de butano al mes para calefacción + ACS, puede que ya te salga más rentable el gas natural, aunque tenga término fijo.
Ahí la clave es hacer números a un año completo, no fijarse en una factura suelta.
Fiarse solo de “instalación gratis”
Las campañas “instalación sin coste” pueden esconder:
Permanencias.
Servicios añadidos.
Revisiones obligatorias de pago.
Antes de elegir gas natural o butano por una promoción, revisa siempre condiciones a 3–5 años.
Olvidar la seguridad y las revisiones
Da igual que elijas gas natural o butano:
La instalación debe revisarse periódicamente.
Las calderas necesitan mantenimiento para combustión segura.
Es mejor pactar revisiones regulares con un servicio técnico especializado que esperar a que lleguen los problemas.
Costes orientativos de gas natural o butano para una caldera
Costes fijos del gas natural
Con gas natural, incluso sin consumo, hay:
Término fijo mensual del contrato.
Alquiler o mantenimiento del contador según tarifa.
A eso se añaden revisiones obligatorias de la instalación y de la caldera cada cierto tiempo.
Costes del butano: bombonas y revisiones
Con butano:
El grueso del coste son las bombonas que consumes al año.
Debes cambiar gomas y reguladores periódicamente.
La instalación también debe revisarse cada cierto tiempo.
Si casi no estás en casa, puede que una o dos bombonas al año cubran tus necesidades, sin cuotas fijas.
Ejemplos rápidos para decidir
Vivienda pequeña, 1–2 personas, solo ACS Suele ganar butano o incluso otro sistema simple.
Piso familiar con radiadores de gas todo el invierno Lo normal es que el gas natural compense por comodidad y coste global.
Segunda residencia de fin de semana Aquí el fijo del gas natural pesa demasiado; el butano suele seguir siendo más lógico.
Preguntas frecuentes sobre gas natural o butano
¿Qué es más barato a la larga, gas natural o butano para caldera?
Para usos intensivos de calefacción y agua caliente, el gas natural suele ser más barato por kWh y más cómodo. En consumos bajos o viviendas poco usadas, el coste fijo puede hacer que el butano sea más rentable. Conviene comparar importes anuales con tus datos reales.
¿En qué casos no compensa pasar de butano a gas natural?
No compensa si solo usas gas para agua caliente en una vivienda pequeña, si casi no estás en casa o si el alta de gas y la adaptación de la caldera son caras respecto a tu consumo. En esos casos, seguir con butano o estudiar otras alternativas puede tener más sentido.
¿Puedo usar la misma caldera con gas natural o butano?
Algunas calderas admiten ambos gases cambiando inyectores y regulación, otras no. Nunca cambies tú el tipo de gas por tu cuenta: debe hacerlo un técnico cualificado, revisando combustión y seguridad y dejando la instalación certificada.
¿Qué es más seguro, gas natural o butano?
Ambos sistemas son seguros si la instalación está en buen estado, se respetan ventilaciones y se realizan las revisiones obligatorias. Las bombonas mal almacenadas o instalaciones antiguas sin revisar aumentan el riesgo, por eso es clave contar con un servicio técnico especializado.
¿Qué pasa con gas natural o butano si casi no estoy en casa?
Si la vivienda está muchos meses vacía, los costes fijos del gas natural pueden no compensar. En esos casos, suele ser más interesante mantener butano o valorar otras opciones como termos eléctricos, siempre con un cálculo de consumo realista.
Gas natural o butano: qué deberías tener claro
No hay una respuesta universal. La elección entre gas natural o butano para tu caldera depende de tu consumo, tipo de vivienda, frecuencia de uso y comodidad que buscas. Haz números anuales, piensa en cómo vives y no te quedes solo con la oferta del momento. Si tienes dudas con tu instalación, tu caldera o la seguridad, lo prudente es que un servicio técnico especializado revise tu caso concreto y te ayude a tomar la decisión con datos, no solo con sensaciones.
El precio de instalar una caldera depende sobre todo del tipo de caldera, la potencia, la marca y la complejidad de la instalación. En una vivienda típica en España, un cambio de caldera de gas por otra de condensación suele moverse entre 1.200 y 3.000 € con equipo e instalación básica incluidos. Aparte pueden aparecer extras como desagüe de condensados, kit de humos, termostato o boletines. Aquí desglosamos cifras orientativas y cómo entender un presupuesto para no llevarte sorpresas.
Lo esencial sobre precios de calderas de un vistazo rápido
El precio de instalar una caldera de gas completa (equipo + mano de obra) suele ir de 1.200 a 3.000 € en vivienda estándar.
Solo la mano de obra suele costar entre 200 y 770 €, según dificultad.
Una caldera de condensación doméstica (24–35 kW) cuesta entre 700 y 2.500 € sin instalación.
El precio de instalar una caldera sube si hay que moverla de sitio, cambiar tuberías, hacer chimenea nueva o añadir radiadores.
Para comparar bien presupuestos pide siempre el alcance detallado por escrito y que incluya IVA, certificados y retirada de la caldera antigua.
Factores que marcan el precio de instalar una caldera
Tipo de caldera y combustible
El primer punto para aproximarnos al precio de instalar una caldera es el tipo de equipo:
Gas de condensación (lo más habitual hoy): opción estándar en pisos y chalets.
Eléctrica: instalación algo más sencilla, pero consumo más alto.
Gasoil o biomasa: equipos más grandes y pesados, con depósito y chimenea específica.
Los rangos cambian bastante: las calderas de gas de condensación suelen situarse entre 1.200 y 3.000 € con instalación, mientras que una caldera de gasoil o biomasa puede superar con facilidad los 3.500–5.000 € en conjunto.
Potencia necesaria (kW)
El precio sube según la potencia:
24–25 kW: pisos de 70–100 m², 1 baño.
28–30 kW: pisos grandes o 2 baños.
33–35 kW: viviendas de 120–150 m².
A mayor potencia, mayor coste del equipo y, en ocasiones, de la instalación.
Complejidad de la instalación
No es lo mismo cambiar una caldera mural en el mismo punto que:
Pasar nuevos tubos de gas o agua.
Modificar el recorrido de humos.
Llevar el desagüe de condensados a un punto alejado.
Subir a cubierta para sacar una chimenea.
Todo eso suma horas de mano de obra y materiales, y hace que el precio de instalar una caldera se acerque a la parte alta del rango.
Extras habituales que inflan el presupuesto
En muchos presupuestos verás conceptos aparte:
Desagüe de condensados: 80–150 €.
Kit de humos y alargadores: 80–200 € el kit + 20–40 €/m adicional.
Conviene confirmar qué está incluido y qué no antes de aceptar.
Rangos de precio para instalar una caldera (con tabla)
Precio de instalar una caldera de gas de condensación
Concepto
Rango orientativo
Solo caldera 24–25 kW
700–1.500 €
Solo caldera 28–30 kW
800–1.800 €
Solo caldera 33–35 kW
1.000–2.500 €
Mano de obra cambio caldera
200–770 € (media ~510 €)
Equipo + instalación básica en vivienda estándar
1.200–3.000 €
En cambios sencillos, sin obras raras, el precio de instalar una caldera suele caer en la parte baja. Si hay que moverla de sitio, abrir rozas o cambiar muchos tubos, se va hacia el límite alto.
Otros tipos de caldera
Caldera eléctrica: instalación completa alrededor de 1.500 € en vivienda, algo más si vienes de gas y hay que adaptar la instalación.
Caldera de gasoil: equipo + instalación entre 3.500 y 7.000 € según depósito, potencia y obra.
Caldera de biomasa: desde 2.500 hasta más de 5.500 € con equipo, silo y chimenea.
Pasos para entender el presupuesto de instalar tu caldera
1. Define tipo de caldera y potencia
Piensa en:
Superficie de la vivienda.
Número de baños que usarán agua caliente a la vez.
Si solo quieres calefacción y ACS, o también apoyar a un suelo radiante futuro.
El instalador dimensionará la caldera, pero tú puedes ir con una idea orientativa.
2. Pide que separen equipo, mano de obra y extras
Un presupuesto claro para el precio de instalar una caldera debería detallar:
Coste del equipo (marca, modelo y potencia).
Mano de obra de instalación.
Desagüe, kit de humos, termostato, certificados, retirada.
Así podrás comparar entre empresas sin confusiones.
3. Comprueba si incluye certificados y puesta en marcha
Tras la instalación, el técnico debe:
Dejar todo probado y regulado.
Emitir los certificados de gas y RITE cuando aplique.
Pregunta si esos documentos están incluidos en el precio o van aparte.
4. Valora el mantenimiento y la garantía
Más allá del precio de instalar una caldera hoy, interesa saber:
Un servicio técnico especializado suele ofrecer opciones de revisión periódica para mantener el equipo eficiente y seguro.
Errores habituales al mirar solo el precio de instalar una caldera
Quedarse con la oferta más barata sin leer el alcance
A veces la oferta más baja no incluye desagüe, kit de humos, certificados o retirada de la vieja. Cuando sumas todo, ya no es la más barata. Mira siempre el desglose del presupuesto, no solo el total.
No tener en cuenta el consumo futuro
Una caldera barata pero poco eficiente puede salir cara a medio plazo. Las calderas de condensación con buena eficiencia energética ayudan a compensar el precio de instalar la caldera con un menor gasto de gas.
Elegir una potencia inadecuada
Sobredimensionar: más cara y menos eficiente en uso real.
Quedarse corto: duchas templadas y poca capacidad cuando se usan varios grifos a la vez.
El equilibrio lo marca un buen cálculo de potencia.
Ignorar la normativa
Instalar una caldera sin respetar distancias de humos, ventilación o requisitos del RITE puede obligarte a repetir trabajos o impedir la legalización. Por eso es clave contar con instaladores acreditados.
Preguntas frecuentes sobre el precio de instalar una caldera
¿Cuál es el precio de instalar una caldera de gas en un piso estándar?
En un piso de unos 70–100 m², con cambio de caldera por otra de condensación en el mismo punto y sin obras especiales, el precio de instalar una caldera suele situarse entre 1.200 y 2.000 €, equipo e instalación incluidos. La cifra concreta depende de la marca, la potencia y los extras.
¿Cuánto cuesta solo la mano de obra?
Si ya tienes la caldera comprada, la instalación suele costar entre 200 y 770 €, con una media en torno a 400–500 €, según la complejidad del cambio y la zona.
¿El desagüe de condensados entra siempre en el precio?
No siempre. El desagüe de condensados es obligatorio en calderas de condensación y se suele presupuestar entre 80 y 150 €, según la distancia al punto de desagüe. Pregunta expresamente si va incluido en el precio de instalar la caldera.
¿Hay ayudas o Plan Renove para calderas?
En muchas comunidades autónomas se convocan periódicamente planes renove y subvenciones para cambiar a calderas de alta eficiencia, aunque van y vienen con el tiempo. Conviene revisar el boletín oficial de tu comunidad o preguntar a tu instalador si hay ayudas activas en el momento de la compra.
¿Qué incluye normalmente un presupuesto “llave en mano”?
Lo habitual es que incluya la caldera, la instalación básica (conexiones de gas y agua, humos y desagüe cercano), la puesta en marcha y, en muchos casos, los certificados. Siempre es recomendable pedir un listado claro de lo que entra en el precio de instalar la caldera para evitar sorpresas.
Precio de instalar una caldera: qué deberías recordar
El precio de instalar una caldera no es una cifra fija: se mueve en un rango amplio según el tipo de caldera, la potencia, las condiciones de tu vivienda y el alcance real del trabajo. Antes de decidir, define bien lo que necesitas, compara varios presupuestos desglosados y valora tanto el coste inicial como el consumo futuro. Un servicio técnico especializado puede ayudarte a elegir el modelo adecuado, dimensionarlo correctamente y dejar la instalación lista y segura desde el primer día.
El ruido en la aerotermia nunca es cero, pero tampoco debería impedirte dormir ni provocar quejas de los vecinos. La unidad exterior lleva compresor y ventilador y la interior bombas y circulación de agua; si algo está mal ubicado, mal fijado o mal purgado, el sonido se dispara. En este artículo verás qué ruidos son normales, cuáles indican problema, cuántos decibelios son razonables y qué puedes hacer, paso a paso, antes de llamar al servicio técnico especializado.
Lo esencial sobre ruidos en aerotermia en 30 segundos
Toda bomba de calor genera algo de ruido por el compresor y ventilador.
Una unidad exterior típica se mueve entre 45 y 65 dB(A) según modelo y potencia.
En interiores de vivienda, lo razonable es estar por debajo de 40–45 dB(A) en zonas de descanso.
El ruido en la aerotermia suele venir de vibraciones, mala ubicación o falta de mantenimiento, más que del equipo en sí.
Se puede reducir con buena ubicación, soportes antivibratorios, pantallas acústicas y revisión de un servicio técnico especializado.
Por qué hay ruido en la aerotermia
Unidad exterior: compresor y ventilador
La principal fuente de ruido en la aerotermia es la unidad exterior, donde trabajan compresor y ventilador para intercambiar calor con el aire.
Valores habituales: 45–65 dB(A) a 1–2 metros.
Es un nivel similar a una conversación normal o tráfico moderado.
Si la máquina está muy cerca de ventanas o patios estrechos, ese sonido se amplifica y se nota bastante más.
Unidad interior y armario técnico
En condiciones normales, la unidad interior debería sonar parecido a un frigorífico: en torno a 30–40 dB(A).
Ruidos habituales:
Zumbido suave del ventilador.
Siseo leve del refrigerante o del agua.
Ruidos que no son normales en la aerotermia:
Gorgoteos fuertes o burbujeo constante.
Zumbidos intensos o vibraciones en el mueble.
Chirridos metálicos o “clics” repetidos.
Tuberías, fancoils y suelo radiante
El ruido en la aerotermia también puede llegar por el circuito hidráulico:
Gorgoteos en tuberías y colectores (aire en el circuito).
Golpes secos por cambios bruscos de presión.
Vibraciones en bombas de circulación mal fijadas.
El suelo radiante en sí es silencioso; si suena, suele ser un problema de purga o caudales.
Cómo identificar de dónde viene el ruido en la aerotermia
Escucha primero fuera Sal a la terraza, patio o cubierta. Si el ruido fuerte está junto a la unidad exterior, probablemente venga de compresor, ventilador o vibraciones de la propia carcasa.
Comprueba la unidad interior Acércate al armario donde está la hidrobox o módulo interior.
¿Es un zumbido suave? Suele ser normal.
¿Vibra el mueble o se oye muy fuerte? Puede haber desajustes o aire en el circuito.
Escucha tuberías y suelo Enciende la aerotermia y recorre la vivienda:
Gorgoteos → aire.
Golpes secos → posible golpe de ariete.
Zumbidos localizados → bomba o válvula.
Fíjate en el momento del ruido
Solo al arrancar → arranques muy bruscos.
Toda la noche → mala ubicación o falta de modo silencioso.
Solo a carga alta → quizá falta de caudal de aire o ventilador sucio.
Habla con los vecinos Si el ruido en la aerotermia molesta a otros pisos, es clave saber desde dónde lo perciben para decidir si hay que reubicar la máquina o reforzar el aislamiento.
Cuántos decibelios son “mucho ruido” en la aerotermia
Diseño con carcasas y difusores acústicos específicos.
Hay equipos que, a pocos metros, suenan como un susurro (30 dB(A) largos) y otros mucho más ruidosos.
Errores frecuentes con el ruido en la aerotermia
Encerrar la unidad en un cubículo cerrado Bajarás algo el sonido hacia fuera, pero subirán consumo, averías y ruido hacia dentro.
Apagar la aerotermia cada noche por el ruido Provoca arranques más agresivos, peor confort y a menudo más ruido global. Es preferible modo nocturno y buena ubicación.
Instalar sin soportes antivibración Una unidad atornillada directamente a la pared transmite zumbidos a toda la estructura.
Dejar pasar golpes, gorgoteos o chirridos Son señales de aire, desajustes o piezas desgastadas que conviene revisar cuanto antes.
No hablar con los vecinos Si el ruido en la aerotermia molesta, lo mejor es buscar una solución conjunta antes de acabar en denuncia o sanciones municipales.
Preguntas frecuentes sobre ruido en la aerotermia
¿La aerotermia hace mucho ruido comparada con un aire acondicionado?
En general, el ruido base es similar: zumbido de compresor y ventilador en la unidad exterior. La ventaja es que la aerotermia suele trabajar muchas horas a baja potencia, con un sonido más uniforme y menos picos bruscos. Bien instalada, el ruido en la aerotermia no debería ser más molesto que el de un aire moderno.
¿Es normal oír gorgoteos en la instalación?
No debería haber gorgoteos continuos. Suelen indicar aire en el circuito hidráulico o problemas de purga. Si el sonido aparece en colectores, tuberías o suelo radiante, conviene que un servicio técnico especializado revise y purgue la instalación.
¿Puedo meter la unidad exterior en un garaje para que no suene?
Solo si se respetan escrupulosamente las secciones de entrada y salida de aire que marca el fabricante. Encerrar la unidad sin ventilación suficiente reduce rendimiento, aumenta consumo y puede subir el ruido en la aerotermia por esfuerzo extra del ventilador.
¿Qué hago si la aerotermia molesta a los vecinos?
Primero, diálogo: probar modo nocturno, revisar soportes y, si hace falta, cambiar ubicación o añadir pantallas acústicas. Si sigue siendo un problema, puede pedirse una medición acústica conforme a la normativa municipal para decidir correcciones.
¿Cuándo debo llamar a un técnico por ruido?
Siempre que el ruido cambie de repente, aumente mucho, incluya golpes, chirridos o vibraciones fuertes, o impida el descanso. También si el ruido en la aerotermia supera claramente el de una conversación normal estando cerca de la unidad.
Ruido en la aerotermia: cuándo pedir ayuda profesional
Un poco de zumbido es inevitable, pero un ruido en la aerotermia que se cuela en dormitorios, genera vibraciones o causa conflictos en la comunidad no es algo con lo que debas convivir siempre.
Revisar la ubicación, añadir antivibración y usar el modo nocturno resuelve muchos casos. Cuando el sonido apunta a problemas internos o la instalación está en un punto delicado, la mejor inversión es que un servicio técnico especializado en aerotermia revise el equipo, mida niveles sonoros y te proponga la solución más eficaz antes de que el ruido se convierta en un problema serio.
Si tu caldera huele a gas, trátalo siempre como una urgencia. Lo primero es cortar la llave de gas, ventilar bien, no generar chispas (ni luces, ni mecheros) y salir de la zona. Después, llama a tu compañía de gas o a un servicio técnico especializado para localizar la fuga y reparar la instalación con seguridad. Aquí tienes las causas más habituales y la forma correcta de actuar.
Caldera huele a gas: lo esencial en 30 segundos
Si tu caldera huele a gas, cierra la llave general, ventila y sal de la estancia.
No enciendas luces, no uses mecheros ni el móvil dentro de casa: cualquier chispa puede provocar una explosión.
Avisa de inmediato a tu compañía de gas o a un servicio técnico especializado en calderas.
El olor puede deberse a una fuga en la instalación, en la propia caldera o a un revoco de gases en modelos antiguos.
Si hay mareos, náuseas o dolor de cabeza, sal a la calle y llama al 112: puede haber monóxido de carbono.
Por qué tu caldera huele a gas: causas frecuentes
Fuga en la instalación de gas
Una de las causas más habituales de que la caldera huela a gas es una fuga en la tubería que la alimenta: poros, soldaduras dañadas, juntas resecas o un escape en la llave, el regulador o el contador.
En estos casos, el olor suele apreciarse cerca de las tuberías o del contador, no solo junto a la caldera. El riesgo es el mismo: posible explosión y problemas de salud si no se corta a tiempo el suministro.
Escape dentro de la propia caldera
También puede haber pérdidas en el interior del equipo:
Poro en la tubería de gas de la caldera.
Válvula de gas que no cierra bien.
Junta cuarteada en el circuito interno.
Aquí notarás que la caldera huele a gas sobre todo en el mueble o cuarto donde está instalada, a veces coincidiendo con el funcionamiento del quemador.
Revoco de gases en calderas atmosféricas
En modelos atmosféricos antiguos, el problema no siempre es gas “crudo”, sino revoco de gases de combustión. El olor se parece más a quemado que a gas recién salido, pero el peligro sigue siendo importante, porque implica que los gases no están saliendo correctamente al exterior.
Olor a gas sin fuga aparente
A veces la caldera huele a gas y el técnico no detecta fuga. Puede tratarse de:
Residuos de combustión o suciedad en el quemador que generan olores raros.
Encendidos fallidos con pequeñas escapadas de gas antes de prender la llama.
Aunque el problema sea “pequeño”, siempre debe revisarlo un profesional para descartar fugas reales.
Síntomas de intoxicación: señal de alarma máxima
Además del olor, hay señales físicas que indican un posible escape de gas o monóxido:
Mareos, náuseas, dolor de cabeza.
Sensación de sueño, pesadez o falta de aire.
Molestias que mejoran al salir al exterior.
En este escenario, no pierdas tiempo buscando por qué la caldera huele a gas: sal de la vivienda y llama a emergencias.
La caldera huele a gas: qué hacer paso a paso
En una situación de olor a gas la prioridad no es la caldera, es tu seguridad.
No enciendas nada No pulses interruptores, no enciendas el horno, ni mecheros, ni velas. Evita también usar el móvil dentro de la vivienda. Cualquier chispa puede prender el gas acumulado.
Cierra la llave general de gas Localiza la llave de paso que alimenta la caldera (o la llave general del piso) y ciérrala por completo. Esto corta el aporte de gas a la fuga.
Abre puertas y ventanas para ventilar Abre todo lo que puedas hacia el exterior para que el gas se disperse. No uses ventiladores ni extractores eléctricos: también podrían generar chispas.
Evacúa la zona Si el olor es intenso o se extiende por la vivienda, sal a la escalera o a la calle con el resto de ocupantes. Mejor pecar de prudente que quedarse corto.
Llama a tu compañía de gas o a un técnico especializado Haz la llamada desde fuera de la vivienda. Explica que tu caldera huele a gas y que ya has cerrado la llave y ventilado. Te indicarán si deben acudir sus servicios de urgencia o un servicio técnico de calderas.
Si hay mareos o síntomas raros, llama al 112 Ante cualquier sospecha de intoxicación, Emergencias primero y, después, ya se revisará la instalación.
No vuelvas a abrir el gas hasta que un profesional te lo confirme Aunque deje de oler, no des por “arreglado” el problema. Un técnico debe localizar el punto exacto de la fuga, repararlo y comprobar la estanqueidad completa.
Errores peligrosos que NO debes cometer cuando la caldera huele a gas
Buscar la fuga con mecheros o cerillas
Nunca intentes ver “por dónde sale el gas” con una llama. Es una de las causas clásicas de explosión. Si sospechas fuga, corta, ventila y sal, no investigues.
Tocar la caldera sin conocimientos
Apretar tornillos, desmontar tapas o manipular la válvula de gas por tu cuenta puede empeorar la fuga. Cuando la caldera huele a gas, el interior debe abrirse solo con el gas cortado y por personal cualificado.
Encender y apagar la caldera varias veces “a ver si se pasa”
Si al arrancar la caldera huele a gas y la paras, volver a intentarlo una y otra vez solo acumula más gas en la zona de combustión y alrededor del aparato. Con el primer fallo, detén el equipo y llama a un técnico.
Confiarse porque el olor se va
Ventilas, el olor desaparece y la tentación es seguir como si nada. Pero la fuga sigue ahí. Una caldera o instalación de gas que ya ha dado un aviso debe revisarse cuanto antes.
Saltarse las revisiones periódicas
Muchas fugas se detectan en revisiones obligatorias o en mantenimientos preventivos. Alargar esos plazos aumenta la probabilidad de que un poro o una junta deteriorada terminen en fuga seria.
Revisión, costes orientativos y tiempos de reparación
Cada caso es diferente, pero para que te hagas una idea:
Desplazamiento + diagnóstico de un servicio técnico especializado: suele moverse entre 60 y 120 €, según zona y horario.
Pequeñas reparaciones (junta, llave de gas, ajuste puntual): pueden rondar los 100–250 €.
Averías más serias (válvula de gas, tramos de tubería, recambio en caldera antigua): suelen superar los 200–400 €, dependiendo de la marca y el acceso.
La intervención típica cuando la caldera huele a gas incluye:
Comprobación de la instalación con instrumental de detección.
Localización exacta del punto de fuga.
Reparación o sustitución del elemento afectado.
Prueba de estanqueidad y combustión antes de dejar la caldera en servicio.
En condiciones normales, la visita se resuelve en unas pocas horas. En instalaciones muy antiguas o mal ejecutadas, el técnico puede recomendar reformas mayores para garantizar la seguridad.
Preguntas frecuentes si tu caldera huele a gas
¿Qué hago si mi caldera huele a gas de repente?
Actúa como si hubiera una fuga real: cierra la llave de gas, ventila, no enciendas luces ni mecheros y sal de la estancia. Después, llama a tu compañía de gas o a un servicio técnico especializado para que revisen instalación y caldera antes de volver a usarla.
¿Puede explotar la caldera si huele a gas?
El olor indica que hay gas en el ambiente. Si se acumula y aparece una chispa, sí puede producirse una explosión o un incendio. Por eso, si la caldera huele a gas, lo primero es cortar el suministro, ventilar y evitar cualquier fuente de ignición hasta que un profesional confirme que todo es seguro.
¿Es normal que la caldera huela un poco al encender?
Un ligero olor puntual al primer encendido del invierno puede deberse a polvo quemándose en el intercambiador o al encendido inicial. Pero si la caldera huele a gas con claridad, el olor se repite o aumenta con el uso, deja de usarla y pide una revisión; no lo consideres “normal”.
¿Puedo usar agua jabonosa para buscar la fuga?
La mezcla de agua con jabón es un método clásico para detectar fugas en manos de técnicos: se aplica sobre una conexión y, si salen burbujas, hay escape. Como usuario, no deberías manipular la instalación. Es más seguro cortar el gas y esperar a que el profesional haga las pruebas con el equipo adecuado.
¿Cada cuánto debo revisar la caldera para evitar fugas?
Además de las revisiones obligatorias de la instalación, es recomendable un mantenimiento periódico de la caldera (al menos cada 1–2 años) para comprobar combustión, estanqueidad y estado de juntas y válvulas. Así reduces mucho la probabilidad de que un día la caldera huela a gas sin previo aviso.
Seguridad primero cuando la caldera huele a gas
Si notas que tu caldera huele a gas, no intentes aguantar “un poco más” ni buscar soluciones caseras: es una situación de riesgo real. Corta el gas, ventila y sal de la zona; después, deja que un servicio técnico especializado revise con calma la instalación. Un diagnóstico profesional a tiempo vale mucho más que cualquier reparación barata después de un susto.
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