La gran pregunta no es qué es la aerotermia, sino cuándo compensa poner aerotermia de verdad en tu casa. En resumen: suele compensar en viviendas medianas o grandes, bien aisladas, con bastante consumo de calefacción/ACS y presupuesto para una inversión inicial de unos 8.000–16.000 €. No suele salir a cuenta en pisos pequeños, casas mal aisladas o cuando ya tienes un sistema eficiente y poco uso.
Lo esencial en 30 segundos
Cuándo SÍ compensa poner aerotermia: vivienda unifamiliar o piso grande, buen aislamiento y consumo alto de calefacción/ACS.
Inversión típica: 8.700–16.000 € en una vivienda unifamiliar, amortizable en unos 3–10 años según uso y energía que sustituyas.
No suele compensar en viviendas <80–90 m², mal aisladas o con poco uso de calefacción.
La clave: antes de decidir cuándo compensa poner aerotermia, revisa aislamiento, tipo de emisores, clima y tu factura actual.
Qué es la aerotermia (en dos frases)
La aerotermia es una bomba de calor que extrae energía del aire exterior para dar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria (ACS) en casa. Suele generar varios kWh térmicos por cada kWh eléctrico que consume, con COP que pueden llegar a 3–4 o más en condiciones favorables.
¿Cuándo compensa poner aerotermia? Casos en los que SÍ
Viviendas de tamaño medio o grande
La aerotermia brilla cuando hay mucho consumo que “atacar”:
Casas o pisos de ≥90 m² con uso habitual todo el año.
Familias con varios miembros que usan bastante calefacción y ACS.
Chalets o adosados donde la factura de gas/gasoil es alta.
En este escenario, el ahorro del 30–50 % (e incluso más frente a gasoil o resistencias eléctricas) hace que la inversión tenga sentido.
Obra nueva o reforma integral
Si vas a levantar paredes o cambiar suelos, es el momento perfecto para plantearte cuándo compensa poner aerotermia:
Puedes diseñar la instalación pensando en suelo radiante, fancoils o radiadores de baja temperatura.
Es más fácil mejorar aislamiento, renovar la instalación eléctrica y dejar espacio para la unidad interior.
Todo lo que hagas en aislamiento y emisores reduce luego la impulsión necesaria y mejora el rendimiento.
Viviendas bien aisladas en clima templado
La aerotermia trabaja mejor cuando:
La casa pierde poco calor (fachadas, cubiertas y ventanas decentes).
No vives en una zona de heladas extremas y prolongadas.
En buena parte de España (zonas templadas y moderadamente frías), la máquina suele trabajar a temperaturas de agua razonables, con COP altos y buena eficiencia.
Si sustituyes sistemas muy ineficientes
La respuesta a cuándo compensa poner aerotermia es mucho más clara cuando vienes de:
Caldera de gasoil, propano o butano con muchos años.
Ahí es habitual ver ahorros en calefacción/ACS del 30–50 % o más, con amortizaciones en 5–10 años según uso y precios energéticos.
Si la combinas con fotovoltaica
La combinación aerotermia + placas solares acelera la amortización:
Parte de la electricidad que usa la bomba de calor viene de tu tejado.
Reduces aún más la factura y te proteges ante subidas futuras.
En muchos casos, esta combinación es la que hace que poner aerotermia compense casi siempre a medio plazo.
¿Cuándo NO compensa (o lo hace con muchas dudas)?
Viviendas pequeñas y poco uso
En pisos de menos de 80–90 m², con poco uso de calefacción, la inversión se va a amortizar muy despacio.
Si apenas enciendes la calefacción.
Si pasas largos periodos fuera.
En esos casos, quizá te interese algo menos complejo y más barato: equipos de aire con bomba de calor, emisores modernos, etc.
Casas mal aisladas
Si la vivienda pierde calor por todas partes, incluso un sistema muy eficiente acabará gastando mucho:
Ventanas de un solo vidrio.
Puentes térmicos por doquier.
Techos o cubiertas sin aislamiento.
En estos casos, para saber cuándo compensa poner aerotermia, lo mejor es plantearse invertir primero en aislamiento.
Climas muy fríos sin apoyo
En zonas con inviernos muy largos y extremos, la aerotermia sigue siendo viable, pero a veces necesita:
Apoyo con caldera o resistencia eléctrica.
Equipos de alta temperatura, menos eficientes.
Eso alarga el plazo de amortización y hace que no siempre sea la opción ganadora frente a otros sistemas.
Presupuestos muy ajustados
Si el presupuesto es límite y necesitas una solución inmediata, la aerotermia puede ser simplemente inabordable:
Inversión total habitual de entre 8.700 y 16.000 € en unifamiliar estándar.
En instalaciones grandes o complejas puede subir más.
Sí, a largo plazo ahorra. Pero si no puedes asumir el coste inicial, no compensa aunque los números sobre el papel salgan bonitos.
Números orientativos: precio, ahorro y amortización
Para saber cuándo compensa poner aerotermia, vamos a apoyarnos en algunos rangos realistas (España, 2024–2025):
Precio típico unifamiliar (calefacción + ACS): entre 8.700 y 16.000 €, según metros, emisores y complejidad.
Rango amplio de mercado: 6.000–21.000 € en proyectos pequeños o muy grandes.
Ahorro estimado frente a sistemas tradicionales: en torno al 30–50 %, llegando a un 70 % en casos muy favorables.
Amortización: en la práctica suele ir de 3–10 años, dependiendo de:
Precios de energía.
Horas de uso al año.
Sistema anterior (gasoil y electricidad directa amortizan antes).
Ejemplos rápidos (muy simplificados)
Caso
Vivienda y sistema actual
¿Suele compensar?
1
Piso 80 m², gas natural, poco uso
Normalmente no
2
Adosado 130 m², gasoil, uso intenso
Casi siempre sí
3
Chalet 180 m², resistencias eléctricas
Sí con diferencia
4
Piso 95 m² bien aislado + reforma integral
Suele compensar
5
Casa 120 m² mal aislada, clima muy frío
Solo con mejora previa de envolvente
Checklist rápida: 7 preguntas para saber si te compensa
Cuenta cuántos “sí” tienes:
¿Tu vivienda tiene más de 90 m²?
¿Pagas mucho en calefacción y ACS cada año?
¿Tu casa está medianamente bien aislada o piensas mejorar el aislamiento?
¿Estás en una zona de clima templado o moderadamente frío?
¿Puedes invertir mínimo 8.000–10.000 € en la instalación?
¿Vas a usar la vivienda todo el año?
¿Te planteas combinar la aerotermia con fotovoltaica ahora o más adelante?
5–7 “sí” → Muy probable que compense poner aerotermia.
3–4 “sí” → Estudio detallado con un técnico, puede salir bien o justo.
0–2 “sí” → Seguramente no sea tu mejor opción ahora mismo.
Errores habituales al decidir si poner aerotermia
Mirar solo el COP del catálogo Ese dato es en condiciones ideales. Tu realidad depende de clima, emisores y regulación.
Olvidar el aislamiento y la instalación eléctrica En España muchas viviendas tienen instalaciones eléctricas justas y envolventes pobres; esto complica saber cuándo compensa poner aerotermia y cómo dimensionarla.
Pensar que todo se arregla con subvenciones Las ayudas ayudan, pero van y vienen. La decisión debe sostenerse incluso sin ellas.
Elegir mal el sistema emisor Forzar una aerotermia a trabajar a 60–70 ºC con radiadores viejos la hace menos eficiente y alarga la amortización.
No pedir un estudio serio Un buen servicio técnico especializado debe revisar consumos, m², emisores, clima y hábitos antes de venderte nada.
Preguntas frecuentes sobre cuándo compensa poner aerotermia
¿En qué tipo de vivienda compensa más la aerotermia?
En viviendas unifamiliares o pisos grandes, bien aislados, con bastante uso de calefacción y agua caliente. En este perfil, el ahorro porcentual es alto y permite recuperar la inversión en unos años razonables, sobre todo cuando se sustituye gasoil o resistencias eléctricas.
¿Cuándo compensa poner aerotermia en un piso?
Compensa si el piso es amplio (desde unos 90 m²), tiene buen aislamiento, dispones de espacio para unidad exterior y la comunidad lo permite. También ayuda que ya estés pensando en cambiar la caldera o en hacer una reforma que afecte a instalación de calefacción y emisores.
¿Qué pasa si mi casa está mal aislada?
En ese caso, la prioridad suele ser mejorar aislamiento (ventanas, cubierta, fachadas) antes o a la vez que la aerotermia. Si no, el equipo trabajará muchas horas y a temperaturas más altas, reduciendo su eficiencia y haciendo que la inversión tarde mucho más en amortizarse.
¿Cuánto se tarda en amortizar una aerotermia?
Depende de la energía que sustituyas y de tus horas de uso, pero los rangos habituales están entre 3 y 10 años. Gasoil y calefacción eléctrica directa amortizan antes; gas natural, algo más despacio. Las ayudas públicas y la fotovoltaica también recortan tiempos.
¿Necesito siempre suelo radiante para que compense?
No. El suelo radiante es la combinación más eficiente, pero no la única. La aerotermia puede funcionar bien con radiadores de baja temperatura o fancoils. Con radiadores convencionales también es posible, aunque con menor rendimiento y más dificultad para calcular cuándo compensa poner aerotermia en tu caso concreto.
Lo que deberías recordar antes de decidirte
La pregunta clave no es si la tecnología es buena (lo es), sino si encaja en TU vivienda. La aerotermia compensa cuando tu casa, tu clima, tu instalación y tu bolsillo juegan en el mismo equipo.
Si tienes dudas concretas sobre tu caso (metros, caldera actual, tipo de emisores, facturas), lo sensato es pedir un estudio a un servicio técnico especializado en aerotermia que te haga números reales y no solo promesas de catálogo.
La temperatura de la aerotermia en invierno se juega en dos frentes: los grados que marcas en el termostato y la temperatura del agua que impulsa la bomba de calor. Lo habitual es mantener la vivienda entre 19 y 21 ºC de día y algo menos por la noche, ajustando la impulsión según el emisor: suelo radiante, radiadores o fancoils. Aquí verás valores orientativos, cómo configurarlos paso a paso y cuándo compensa llamar a un servicio técnico especializado.
Lo esencial sobre la temperatura de la aerotermia en invierno en 30 segundos
La temperatura de confort con aerotermia en invierno se mueve entre 19–21 ºC de día y 17–18 ºC por la noche.
En suelo radiante, la impulsión ideal suele estar entre 30–35 ºC, ajustando a la baja si la vivienda está bien aislada.
Con radiadores, la aerotermia rinde mejor con modelos de baja temperatura (35–55 ºC); los convencionales pueden necesitar hasta 60 ºC.
Los fancoils funcionan bien alrededor de 40–45 ºC de impulsión.
Una buena curva climática, un aislamiento decente y una programación estable marcan la diferencia en consumo y confort.
Claves de la temperatura de la aerotermia en invierno
Antes de toquetear grados, conviene distinguir dos conceptos: la temperatura ambiente que ves en el termostato y la temperatura de impulsión del agua que circula por suelo radiante, radiadores o fancoils. La aerotermia trabaja mejor cuanto más baja es la impulsión necesaria para mantener la casa en la consigna que has marcado.
Temperatura ambiente recomendada en la vivienda
De cara al usuario, la parte importante de la temperatura de la aerotermia en invierno es la que se siente dentro de casa:
19–21 ºC durante el día en estancias vividas.
17–18 ºC por la noche o en dormitorios.
Es el rango que recomienda el IDAE para equilibrar confort y consumo. Subir a 23–24 ºC dispara la factura sin mejorar realmente el bienestar.
Suelo radiante con aerotermia
El suelo radiante trabaja con agua a baja temperatura. Lo habitual es:
Impulsión en calefacción entre 30 y 35 ºC.
Superficie del suelo en torno a 24–27 ºC.
Aire interior estable sobre 20–21 ºC.
En viviendas muy bien aisladas, se puede bajar la impulsión incluso por debajo de 30 ºC sin perder confort. En casas antiguas o mal aisladas, a veces hay que subir a 35–40 ºC.
Radiadores con aerotermia
Con radiadores, la temperatura de la aerotermia en invierno depende mucho del tipo de emisor:
Radiadores de baja temperatura: impulsión recomendada 35–55 ºC según diseño y aislamiento.
Radiadores convencionales o de alta temperatura reaprovechados: pueden requerir en torno a 60 ºC para dar confort.
Cuanto más baja puedas mantener la impulsión sin llegar a pasar frío, mejor rendimiento tendrá la bomba de calor.
Fancoils y otros emisores
En instalaciones con fancoils (ventiloconvectores), la impulsión típica para calefacción se sitúa alrededor de 40–45 ºC.
Es una solución muy versátil porque con la misma máquina puedes calentar en invierno y refrescar en verano, siempre que controles bien el punto de rocío y la humedad.
Aerotermia y agua caliente sanitaria
En invierno la aerotermia suele trabajar a dos niveles:
Circuito de calefacción a baja o media temperatura.
ACS a 50–55 ºC para asegurar la higiene frente a bacterias como la legionella.
Conviene separar mentalmente ambos ajustes: subir el ACS no significa que debas subir también la impulsión de calefacción.
Cómo ajustar la temperatura de tu aerotermia paso a paso
Fija una consigna interior realista Elige tu temperatura de confort (20–21 ºC en salón suele funcionar) y mantenla estable. No uses la aerotermia como un radiador eléctrico de “sube y baja” constante.
Comprueba el tipo de emisor Mira si tienes suelo radiante, radiadores de baja temperatura, radiadores antiguos o fancoils. De esto dependen los valores de impulsión razonables para la temperatura de la aerotermia en invierno.
Ajusta la impulsión dentro del rango recomendado
Suelo radiante: empieza por 30–32 ºC.
Radiadores baja temperatura: 40–45 ºC.
Fancoils: unos 40–45 ºC.
Radiadores convencionales: parte de 55–60 ºC y baja si puedes.
Activa u optimiza la curva climática La mayoría de bombas de calor permiten ajustar una curva climática: el equipo decide la impulsión según el frío que hace fuera. Días suaves, menos grados; días fríos, algo más. Bien configurada, evita tocar parámetros cada dos por tres.
Dale tiempo al sistema Un ajuste de impulsión no se valora en una hora. Con aerotermia y suelo radiante necesitas 24–48 horas para ver si la casa mantiene la consigna interior. Sube o baja la impulsión de 2 en 2 ºC, nunca a saltos bruscos.
Revisa aislamiento y hábitos Si para mantener la misma temperatura de la aerotermia en invierno necesitas impulsiones muy altas, quizá el problema está en ventanas, infiltraciones de aire o ventilación continua. Pequeños cambios en aislamiento pueden permitir bajar varios grados la impulsión.
Cuando la cosa se complica (picos de consumo, estancias descompensadas, errores en la regulación), lo más práctico es que un servicio técnico especializado en aerotermia revise la instalación y deje curva climática y caudales equilibrados.
Errores frecuentes al regular la aerotermia en invierno
Usar la aerotermia “a tirones” Encender solo cuando llegas a casa y apagar al salir rompe la lógica de un sistema de baja temperatura. Funciona mejor casi siempre en continuo, modulando.
Subir la impulsión “por si acaso” Un clásico. Si te pasas con la impulsión, pagarás más y puedes tener suelos o radiadores demasiado calientes. Sube siempre poco a poco y observa.
Confundir temperatura ambiente con impulsión Ver 35 ºC en el display del circuito no significa que la casa esté a 35 ºC. Esa es la temperatura del agua, no del aire.
Ignorar el equilibrado de circuitos Si unas habitaciones achicharran y otras están frías, no es un problema de “temperatura de la aerotermia en invierno” sino de caudales mal repartidos. Ahí tiene que intervenir un técnico.
Olvidar el mantenimiento mínimo Filtros, presiones y purgado de aire influyen en el rendimiento. Una revisión periódica evita ruidos, errores y pérdidas de eficiencia.
Costes orientativos, tiempos y garantías
Ajustar bien la temperatura de la aerotermia en invierno suele hacerse en dos fases:
Puesta en marcha y regulación inicial por un instalador o servicio técnico especializado: revisión de parámetros, ajuste de curva climática y equilibrado básico. Normalmente se resuelve en una visita de unas pocas horas.
Pequeños reajustes posteriores que puedes hacer tú mismo desde el control, subiendo o bajando impulsión dentro de los rangos recomendados.
El coste económico acostumbra a ser similar al de una revisión de calefacción avanzada, pero cambia según la complejidad de la instalación y el número de zonas a regular. Lo importante es que te quede claro qué ajustes ha hecho el técnico y cómo puedes modificarlos con seguridad si cambian tus hábitos o mejoras el aislamiento.
Un buen profesional debería explicarte esos parámetros y ofrecerte una garantía por escrito sobre la intervención realizada (no sobre el consumo exacto, que siempre depende del usuario y de la climatología).
Preguntas frecuentes sobre la temperatura de la aerotermia en invierno
¿Qué temperatura ambiente es recomendable con aerotermia en invierno?
Lo razonable es mantener la vivienda entre 19 y 21 ºC durante el día en las zonas de uso habitual y bajar a 17–18 ºC por la noche. Este rango equilibra confort y consumo según las guías del IDAE y encaja muy bien con el funcionamiento de la aerotermia.
¿Cuál es la mejor temperatura de impulsión con suelo radiante?
En la mayoría de casos, el suelo radiante por aerotermia trabaja muy bien con agua entre 30 y 35 ºC. En casas bien aisladas puedes acercarte a 30 ºC; en viviendas antiguas quizá necesites subir un poco más. Lo ideal es ajustar la impulsión hasta que la casa mantenga 20–21 ºC de forma estable.
¿Puedo usar radiadores antiguos con aerotermia?
Sí, pero para lograr la temperatura de la aerotermia en invierno adecuada tendrás que trabajar con impulsiones más altas, alrededor de 55–60 ºC. Eso reduce el rendimiento respecto a un suelo radiante o radiadores de baja temperatura, aunque sigue siendo una opción válida si la instalación está bien dimensionada.
¿Es normal que la aerotermia funcione casi todo el día?
Sí. La aerotermia está pensada para trabajar muchas horas a carga parcial, no a base de encendidos y apagados bruscos. Mientras la temperatura ambiente se mantenga estable y el consumo sea razonable para tu vivienda, un funcionamiento continuo es buena señal.
¿Qué hago si con los rangos recomendados sigo pasando frío?
En ese caso, revisa primero aislamiento y posibles fugas de calor. Si todo parece correcto, conviene que un servicio técnico especializado revise la instalación: caudales, curva climática, potencia de la máquina y dimensionado de emisores. A veces basta con un buen equilibrado para estabilizar la temperatura de la aerotermia en invierno.
Temperatura de aerotermia en invierno: qué debes recordar
La temperatura de la aerotermia en invierno no va de poner más grados “por si acaso”, sino de encontrar el punto en el que tu casa está cómoda con la impulsión más baja posible. Define una consigna interior realista, respeta los rangos de cada emisor y deja que la máquina trabaje de forma estable.
Si notas consumos disparados, estancias descompensadas o dudas con la curva climática, contar con un servicio técnico especializado en aerotermia te ahorrará pruebas a ciegas y te ayudará a sacar todo el partido a tu sistema.
Los termostatos inteligentes para calderas te permiten controlar la calefacción desde el móvil, adaptar la temperatura a tus horarios y ahorrar gas sin complicarte. Gracias a la conexión Wi-Fi y a funciones como la programación avanzada o la geolocalización, la caldera solo trabaja cuando hace falta. En esta guía verás cómo funcionan, qué tener en cuenta antes de instalarlos y cuándo merece la pena llamar a un servicio técnico especializado para dejarlo todo perfectamente configurado.
Aspectos esenciales sobre termostatos inteligentes para calderas
Un termostato inteligente para calderas se conecta por Wi-Fi y se maneja desde una app.
Puede aprender tus hábitos, usar geolocalización y ajustar la caldera de forma automática.
Bien configurado, ayuda a ahorrar energía y mejorar el confort en casa.
Antes de comprarlo, es clave revisar compatibilidad con la caldera (on/off u OpenTherm).
Si hay dudas con el cableado o la configuración, mejor dejar la instalación a un servicio técnico especializado.
Qué es un termostato inteligente para calderas y cómo funciona
Un termostato inteligente para calderas es un dispositivo que conecta la caldera a internet y permite controlar la calefacción de forma remota. A diferencia de los termostatos clásicos, no solo enciende y apaga: utiliza sensores, horarios y datos de uso para ajustar la temperatura de forma más eficiente.
Normalmente se compone de dos partes: el termostato (que mide la temperatura ambiente) y un receptor conectado a la caldera, que actúa como interruptor. La app en el móvil es la “central de mando”: desde ahí ves la temperatura, programas horarios o activas la calefacción al volver a casa.
En calderas modernas con protocolo OpenTherm, algunos termostatos inteligentes pueden modular la potencia en lugar de solo encender y apagar. Así la caldera trabaja a la mínima potencia necesaria, evitando picos de consumo y aumentando el rendimiento.
Ventajas de los termostatos inteligentes para calderas
Ahorro energético y factura más controlada
Los termostatos inteligentes para calderas ayudan a reducir el consumo de gas gracias a una regulación más precisa de la temperatura y a la modulación en calderas compatibles. En muchos casos el ahorro puede ser relevante frente a un termostato manual mal usado.
Confort y control remoto desde el móvil
Desde la app puedes cambiar la temperatura, apagar la calefacción si te vas más tiempo del previsto o encenderla antes de llegar. Esto evita que la caldera esté funcionando horas sin necesidad, pero también que llegues a casa helado.
Geolocalización y presencia en casa
Algunos modelos usan la geolocalización del móvil (geofencing) para detectar si la casa está vacía y bajar la calefacción automáticamente, o para encenderla cuando te acercas a casa. Es una forma sencilla de no olvidar nunca apagar la caldera al salir.
Integración domótica y asistentes de voz
Los termostatos inteligentes para calderas suelen integrarse con Alexa, Google Assistant o Siri, y con otros equipos domóticos: sensores de puertas y ventanas, detectores de movimiento, etc. Así puedes crear rutinas del tipo “baja un grado si abro una ventana” o “pon la calefacción a 20 ºC cuando llego a casa”.
Cómo elegir termostatos inteligentes para calderas sin equivocarte
1. Comprueba la compatibilidad con tu caldera
Antes de elegir termostatos inteligentes para calderas, ten en cuenta el tipo de caldera:
Caldera de gas, gasóleo, eléctrica o bomba de calor.
Si trabaja como simple contacto seco on/off o admite OpenTherm u otros buses de comunicación.
Si no lo tienes claro, lo más seguro es consultar al servicio técnico de tu caldera o a un instalador especializado.
2. Decide si quieres instalación cableada o inalámbrica
Muchos modelos se instalan como sustitución del termostato actual, reutilizando el cableado existente. Otros termostatos inteligentes inalámbricos usan radiofrecuencia entre termostato y receptor, y solo necesitas llevar cableado hasta la caldera. Esto simplifica mucho las reformas y te permite colocar el termostato en la zona más representativa de la vivienda.
3. Elige las funciones clave de la app
Fíjate en que el termostato ofrezca:
Programación semanal sencilla.
Modos “eco” y “ausencia prolongada”.
Informes de consumo y horas de funcionamiento.
Posibilidad de control por voz si usas altavoces inteligentes.
Cuanto más intuitiva sea la app, más fácil resultará aprovechar las ventajas de los termostatos inteligentes para calderas en el día a día.
4. Piensa si necesitas control por zonas
Si tu casa es grande, puede interesarte un sistema con cabezales termostáticos inteligentes o control multizona para radiadores. Así ajustas cada estancia según su uso y evitas calentar habitaciones vacías.
Pasos para instalar y configurar un termostato inteligente
Si no estás habituado a manipular calderas o cuadros eléctricos, lo prudente es delegar la instalación en un servicio técnico especializado.
Revisar la caldera y el termostato actual Anota marca y modelo de la caldera y revisa si ya tienes termostato de ambiente. Esto ayuda a elegir el termostato correcto.
Cortar corriente y seguir el esquema del fabricante Antes de tocar nada, desconecta la caldera de la red eléctrica. Después, sigue el esquema del fabricante del termostato para conectar el receptor en los bornes de control de la caldera.
Instalar el termostato en la estancia adecuada Colócalo a una altura aproximada de 1,5 m, lejos de corrientes de aire, radiadores, ventanas o focos de calor directos.
Vincular termostato y receptor En los modelos inalámbricos, suele bastar con un proceso de emparejamiento básico pulsando botones en el receptor y el termostato.
Conectar a la red Wi-Fi y configurar la app El asistente de la app te guiará para conectar el termostato a la Wi-Fi de casa, crear programas horarios y activar funciones como geolocalización o modos de vacaciones.
Probar la caldera y afinar ajustes Verifica que la caldera responde correctamente a los cambios de temperatura y programa rangos de confort realistas (por ejemplo, 20–21 ºC en invierno).
Errores comunes y cómo prevenirlos
Colocar el termostato en un lugar poco representativo
Si instalas el termostato inteligente para caldera en un pasillo frío, cerca de una ventana o sobre un radiador, medirá mal la temperatura y la casa estará incómoda. Elige siempre una estancia principal, lejos de fuentes de calor o frío directas.
Programar temperaturas demasiado altas
Programar 24–25 ºC dispara el consumo y no mejora tanto el confort. Con termostatos inteligentes para calderas, es mejor trabajar con temperaturas moderadas y dejar que la modulación haga su trabajo.
No aprovechar la programación ni la geolocalización
Muchos usuarios se quedan en el modo manual y no activan horarios ni geofencing. Son precisamente esas funciones las que convierten a los termostatos inteligentes para calderas en una herramienta de ahorro real.
Los termostatos inteligentes para calderas de gama básica-media suelen moverse entre unos 80 y 200 €, mientras que sistemas avanzados con control por zonas pueden subir por encima de los 300 € (sin instalación).
La instalación por un profesional suele hacerse en menos de una mañana si la caldera es compatible y la instalación no presenta complicaciones. En viviendas con uso intensivo de calefacción, el ahorro energético ayuda a amortizar el dispositivo en unas pocas temporadas de invierno, especialmente si se aprovechan bien la programación y la modulación.
Preguntas frecuentes sobre termostatos inteligentes para calderas
¿Un termostato inteligente sirve para cualquier caldera?
La mayoría de termostatos inteligentes para calderas son compatibles con calderas de gas, gasóleo o eléctricas que acepten control mediante contacto seco on/off. Para funciones avanzadas como la modulación, la caldera debe soportar protocolos específicos como OpenTherm. Ante la duda, revisa el manual o consulta a un técnico.
¿Necesito Wi-Fi para que funcione el termostato?
El termostato seguirá encendiendo y apagando la caldera aunque se caiga el Wi-Fi. Pero sin conexión perderás el control remoto y algunas funciones inteligentes. Si en tu vivienda hay cortes frecuentes de internet, prioriza modelos que sigan siendo fáciles de usar desde el propio termostato.
¿Puedo controlar radiadores por separado?
Sí, algunos sistemas de termostatos inteligentes para calderas permiten instalar válvulas termostáticas inteligentes en radiadores para crear zonas con temperaturas distintas y horarios propios. Es una buena opción en casas grandes o con habitaciones poco usadas.
¿Lo puedo instalar yo mismo o hace falta técnico?
Si ya tienes un termostato y sabes manejarte con electricidad básica, algunos modelos permiten una sustitución relativamente sencilla. Sin embargo, siempre que haya dudas de compatibilidad, necesidad de abrir la caldera o de modificar cableados, lo seguro es recurrir a un servicio técnico especializado en calderas.
¿De verdad se nota el ahorro?
Cuando se usan bien, los termostatos inteligentes para calderas reducen las horas de funcionamiento innecesarias y suavizan los picos de consumo. En viviendas con uso intensivo de calefacción el ahorro puede ser significativo a medio plazo, especialmente combinando programación, geolocalización y buena ubicación del termostato.
Cuándo tiene sentido pasar a un termostato inteligente
Pasar a termostatos inteligentes para calderas tiene sentido si usas la calefacción varias horas al día, quieres controlar el gasto y valoras encenderla o apagarla desde el móvil. La clave no es solo comprar un buen modelo, sino dejarlo bien instalado, programado y adaptado a tu vivienda.
Si quieres aprovechar al máximo tu caldera, evitar consumos innecesarios y ganar confort sin sorpresas, un servicio técnico especializado puede ayudarte a elegir el termostato adecuado, comprobar la compatibilidad e instalarlo con seguridad para que empiece a trabajar a tu favor desde el primer día.
La revisión obligatoria de caldera debe realizarse cada dos años según el RITE para garantizar seguridad, eficiencia y un funcionamiento estable del equipo. Esta revisión incluye controles de combustión, ventilación, estanqueidad del gas y estado hidráulico. En este artículo encontrarás información sobre las exigencias de la normativa, qué se revisa exactamente y en qué se diferencia de la inspección de gas o de una revisión anual recomendada.
Aunque muchas comunidades autónomas aplican criterios similares, algunas pueden añadir exigencias adicionales en instalaciones comunitarias o salas de calderas. Esto sucede especialmente en edificios con sistemas centralizados, termosifones o instalaciones con varios aparatos conectados. En estos casos, los plazos y controles pueden ser más estrictos, pero para el usuario doméstico individual la pauta es clara: revisión obligatoria de caldera cada 2 años por un técnico mantenedor habilitado.
Aspectos claves de un vistazo sobre revisión de calderas:
La revisión obligatoria de caldera se realiza cada 2 años en equipos domésticos.
Es un requisito legal del RITE, distinto de la inspección del gas.
Incluye comprobación de combustión, seguridad, ventilación y rendimiento.
La revisión debe realizarla un técnico mantenedor autorizado.
Ayuda a reducir consumo, prevenir averías y mejorar la seguridad.
La revisión anual no es obligatoria, pero sí altamente recomendable.
Por qué es necesaria la revisión obligatoria de caldera
Una caldera funciona con gas, electricidad, agua a presión y un sistema de combustión. Con el paso del tiempo, es normal que aparezcan obstrucciones, pérdida de rendimiento, pequeñas fugas, acumulación de hollín o desgaste en los elementos de encendido. La revisión obligatoria de caldera permite detectar estos problemas antes de que produzcan averías más graves.
Además, realizar la revisión obligatoria de calderas a tiempo aporta varias ventajas importantes:
Mayor seguridad: se comprueba que no existan fugas de gas ni retrocesos de humos.
Menor consumo: una combustión mal regulada aumenta el gasto de gas entre un 10 % y un 20 %.
Menos averías: pequeños ajustes pueden evitar fallos en el encendido, sobrecalentamientos o bloqueos.
Longevidad del aparato: una caldera bien mantenida puede durar años más.
Muchas averías frecuentes —como fallos de encendido, bloqueos por falta de presión, ruidos anómalos o apagados intermitentes— tienen su origen en falta de mantenimiento. Por eso, aunque la normativa marca la revisión obligatoria cada dos años, realizar revisiones anuales es la recomendación ideal para evitar problemas durante los meses de mayor uso.
Qué incluye la revisión obligatoria de caldera
Una revisión reglamentaria debe abarcar todos los sistemas críticos del aparato. Para el usuario es importante saber qué se controla, ya que esto ayuda a distinguir entre una revisión legal bien hecha y un simple “vistazo”.
Los puntos esenciales son:
Seguridad del aparato
Comprobación de estanqueidad del circuito de gas para descartar microfugas, corrosión o uniones deterioradas.
Verificación del quemador y el electrodo, revisando chispa, encendido y estabilidad de la llama.
Comprobación de dispositivos de seguridad, como termostatos, sondas de temperatura y limitadores.
Rendimiento y eficiencia
Análisis de combustión con mediciones de CO, CO₂, tiro y temperatura de humos.
Ajustes de potencia útil, equilibrando consumo y rendimiento.
Revisión de temperaturas de impulsión y retorno, esenciales para evitar sobrecargas.
Ventilación y evacuación de gases
Revisión del conducto de humos, verificando que no existan obstrucciones ni fugas.
Comprobación del aporte de aire en salas con rejillas o ventilación limitada.
Control de la cámara de combustión, asegurando una evacuación estable y segura.
Comprobación del funcionamiento de la bomba de circulación.
Purgado del sistema para eliminar aire acumulado cuando es necesario.
Diferencias entre revisión obligatoria, inspección del gas y revisión anual
Muchos usuarios confunden estos tres conceptos, pero cada uno tiene una finalidad distinta.
Revisión obligatoria de caldera (cada 2 años)
Es un control del aparato que comprueba combustión, seguridad y rendimiento. La paga el usuario y la realiza una empresa mantenedora habilitada. Es un requisito legal del RITE.
Inspección de gas (cada 5 años)
La realiza la distribuidora de gas (Naturgy, Madrileña Red de Gas, Nedgia…). Revisa la instalación, llaves, contador, ventilación y estanqueidad. Nunca revisa la caldera ni sustituye piezas. Su coste se cobra en la factura del gas.
Revisión anual recomendada
No es obligatoria, pero sí aconsejable. Una revisión anual mantiene el aparato protegido y reduce la probabilidad de avería durante el invierno. Para calderas antiguas o con mucho uso es especialmente recomendable.
Señales de que necesitas una revisión aunque no toque por normativa
Aunque la revisión obligatoria de caldera se realice cada dos años, hay situaciones en las que conviene no esperar:
Notas olor a gas (cierra llave principal inmediatamente y ventila).
El agua caliente sale irregular o la calefacción no calienta bien.
La caldera pierde presión constantemente.
La factura de gas ha subido sin motivo aparente.
Estas señales suelen indicar problemas de combustión, fallos en la bomba, obstrucciones en el intercambiador o pequeñas fugas internas. Una revisión fuera del ciclo obligatorio puede evitar daños mayores.
Tabla comparativa clara para el usuario
Control
Es obligatorio
Quién lo hace
Qué revisa
Frecuencia
Revisión de caldera
Sí
Técnico mantenedor
Combustión, seguridad, ventilación, rendimiento
Cada 2 años
Inspección de gas
Sí
Distribuidora
Instalación de gas y contador
Cada 5 años
Revisión anual
No
Técnico mantenedor
Limpieza y ajustes generales
1 vez al año
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si no hago la revisión obligatoria de caldera?
La caldera puede funcionar con menos seguridad y eficiencia, aumentar el consumo o sufrir averías graves. En algunas comunidades puede considerarse un incumplimiento del mantenimiento mínimo exigido.
¿Cuánto dura una revisión completa?
Entre 30 y 60 minutos, dependiendo del tipo de caldera, estado general y accesibilidad.
¿Puedo hacer yo la revisión obligatoria?
No. Solo puede realizarla una empresa mantenedora habilitada que cuente con instrumental de medición y certificación.
¿Es obligatorio recibir un justificante?
Sí. Tras la revisión se debe entregar al usuario un parte de mantenimiento con los valores medidos y las operaciones realizadas.
Garantiza el buen estado de tu caldera a largo plazo
Realizar la revisión obligatoria de caldera cada dos años es la forma más segura de mantener el equipo en buen estado, evitar averías costosas y asegurarte de que cumple con los requisitos legales del RITE. Además de mejorar la eficiencia y reducir el consumo, una revisión completa aporta tranquilidad: el técnico comprueba todos los elementos críticos, desde la combustión hasta la ventilación y la estanqueidad del gas. Si complementas esta obligación con una revisión anual preventiva, tu caldera funcionará de forma más estable, segura y duradera durante todo el año.
Si quieres ahorrar calefacción este invierno, la clave está en combinar buenos hábitos con pequeños ajustes en tu sistema de climatización. No necesitas grandes obras ni invertir mucho dinero. Solo entender qué hace que tu vivienda pierda calor y qué puedes mejorar para usar menos energía sin pasar frío. Aquí tienes una guía clara con 12 consejos prácticos que funcionan en pisos, chalets y viviendas con radiadores, calefacción eléctrica, suelo radiante o bombas de calor.
1. Mejora el aislamiento de ventanas y puertas
Las fugas de calor son responsables de gran parte del consumo. Una ventana mal sellada puede disparar la factura sin que te des cuenta.
Usa burletes para tapar rendijas. Son baratos y fáciles de colocar. Añade cortinas gruesas y alfombras para reducir la pérdida de calor en ventanas y suelos.
Si quieres ir un paso más allá, instala ventanas de doble cristal y revisa el sellado de los marcos. Con un buen aislamiento, puedes ahorrar calefacción de forma constante durante todo el invierno.
2. Baja un grado la temperatura y ahorra cada día
La regla es sencilla: bajar 1 ºC reduce el consumo alrededor de un 7 %. No lo notarás en confort, pero sí en tu factura. Mantén la casa entre 19 ºC y 21 ºC durante el día y cerca de 17 ºC por la noche.
Evita subir la temperatura de golpe. Los cambios bruscos hacen trabajar más al sistema y aumentan el consumo. Con este ajuste tan simple, empezarás a ahorrar calefacción sin esfuerzo.
3. Ajusta el termostato y usa horarios eficientes
Un termostato bien configurado marca la diferencia. Programa la calefacción para que funcione cuando de verdad la necesitas: por la mañana, al atardecer o a las horas en que estéis en casa
Si tienes un termostato inteligente, aprovecha la programación por zonas. Es una forma eficaz de ahorrar calefacción al no calentar habitaciones vacías.
Comprueba también las pilas del termostato. Un fallo de alimentación puede generar arranques y paradas constantes que gastan más energía.
4. Purgar radiadores: un gesto simple que reduce consumo
El aire acumulado en los radiadores impide que el calor circule. Si notas zonas frías en la parte superior, es momento de purgar.
Solo necesitas abrir el purgador, dejar salir el aire y cerrar cuando empiece a caer agua. A continuación, revisa la presión de la caldera y deja el manómetro entre 1 y 1,5 bares.
Este pequeño mantenimiento ayuda a ahorrar calefacción porque permite que la instalación trabaje con menos esfuerzo.
5. Mantén la presión correcta de la caldera
Una presión baja reduce la capacidad del sistema para calentar. Una alta puede activar la válvula de seguridad y provocar goteos.
Mira el manómetro. Si está por debajo de 1 bar, abre la llave de llenado hasta dejarlo en 1,3–1,5. Si tu caldera no calienta bien, revisa este punto antes de nada.
Controlar la presión te ayudará a ahorrar calefacción y evitar averías costosas.
6. Evita tapar radiadores y permite la convección natural
Los radiadores no calientan por contacto, sino por convección: el aire caliente sube y el frío baja. Si cubres los radiadores con ropa, muebles o fundas, bloqueas ese movimiento natural. El sistema trabaja más y gastas más gas o electricidad.
Déjalos siempre despejados. Mantén al menos 20–30 cm libres delante de ellos. Esta pequeña acción ayuda a ahorrar calefacción todos los días.
7. Usa el sol para calentar durante el día y aisla por la noche
El sol calienta gratis. Aprovecha esa energía para ahorrar calefacción sin esfuerzo.
Abre persianas y cortinas durante las horas de luz. Cierra todo al anochecer. Este gesto mantiene el calor que ha entrado y reduce la pérdida térmica. Si tienes cortinas térmicas, el efecto es aún mayor. También puedes usar alfombras para evitar el frío del suelo.
8. Ajusta bien la calefacción eléctrica y evita consumos ocultos
La calefacción eléctrica puede gastar mucho si no la controlas. Mantén emisores, convectores y acumuladores en un rango cómodo. No los uses al máximo. Si puedes programarlos, hazlo. Evita dejarlos encendidos sin necesidad.
Un consumo eléctrico descontrolado complica el ahorro así que vigila horarios, potencia y zonas de uso.
9. Mejora la eficiencia del suelo radiante y de la aerotermia
El suelo radiante funciona mejor con agua a baja temperatura. Mantén el sistema entre 30 y 45 ºC para obtener el mejor rendimiento.
En aerotermia, evita cambios bruscos en el termostato y usa modos eficientes. Estos sistemas necesitan continuidad, no picos.
Un ajuste correcto te permitirá ahorrar calefacción sin perder confort. Recuerda revisar filtros y curvas de calefacción si tu equipo lo permite.
10. Revisa la caldera cada año para evitar sobreconsumos
Una caldera sin mantenimiento gasta más. Un quemador sucio o un intercambiador con cal pueden aumentar el consumo de forma silenciosa.
Haz una revisión anual con un profesional. Te asegurarás de que la combustión es correcta, la ventilación es segura y no hay pérdidas de rendimiento.
11. Valora cuándo cambiar la caldera para consumir menos
Las calderas antiguas suelen tener rendimientos bajos. Si tu equipo falla a menudo o tiene más de 15 años, quizá sea el momento de considerar un cambio. Las calderas modernas consumen menos y ofrecen más control
Si dudas entre reparar o renovar, aquí tienes una guía útil: reparar caldera o comprar una nueva. Un equipo moderno puede ayudarte a ahorrar calefacción desde el primer día.
12. Vigila fugas, ruidos y bajadas de presión
Una instalación en mal estado consume más. Una fuga de agua baja la presión. Una válvula atascada reduce el caudal. Revisa ruidos extraños, purga radiadores y controla el manómetro.
Si detectas fallos, acude a un técnico especializado. Aquí tienes acceso al servicio técnico en Madrid para diagnósticos y reparaciones urgentes.
Evitar averías es una forma eficaz de ahorrar calefacción.
Ahorro real según el tipo de acción
Los porcentajes de la tabla se basan en datos comunes de eficiencia energética en vivienda habitual.
Acción
Ahorro estimado
Bajar 1 ºC el termostato
≈ 7 %
Mejor aislamiento
10–25 %
Purgar radiadores
5–15 %
Uso eficiente del termostato
10–20 %
Caldera moderna de condensación
15–30 %
Gestión solar (día/noche)
5–12 %
Errores que hacen gastar más calefacción
Casi todas las viviendas cometen los mismos fallos. Estos son los más comunes:
Dejar ventanas entreabiertas sin querer.
Subir la temperatura a lo loco.
Cubrir radiadores con ropa.
Ignorar el purgado anual.
No revisar la presión de la caldera.
Mantener equipos eléctricos encendidos todo el día.
Evitar estos errores es tan importante como aplicar los consejos. Reducirá consumos y alargará la vida útil del sistema.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la temperatura más eficiente para calentar la casa?
Entre 19 ºC y 21 ºC durante el día. Por la noche, 17 ºC es suficiente. Mantener ese rango ayuda a ahorrar calefaccióntodo el invierno.
¿Es mejor apagar la calefacción o mantenerla baja?
Depende del aislamiento. En casas bien aisladas, mantener una temperatura estable es más eficiente. En viviendas frías, apagar en ausencias largas evita derroches.
¿Los radiadores consumen más si están fríos por arriba?
Sí. Indica que hay aire atrapado. Purgarlos mejora el rendimiento y permite ahorrar calefacción sin bajar el confort.
¿Cuándo debo revisar la caldera para evitar consumos altos?
Una vez al año. La combustión, la presión y el intercambiador deben comprobarse. Un mal ajuste dispara el gasto.
¿Es necesario cerrar radiadores en habitaciones vacías?
Sí, si tu sistema lo permite. Calentar espacios vacíos aumenta el consumo sin aportar confort.
Cómo mantener un consumo bajo todo el invierno
La mejor forma de ahorrar calefacción es combinar tres elementos: aislamiento, control de temperatura y un sistema en buen estado. Si revisas la presión, purgas radiadores y aprovechas el sol, el gasto baja. Si además cuidas tu caldera y usas un termostato bien configurado, el ahorro será estable durante toda la temporada.
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